
La atmósfera es lo bastante
densa como para albergar vientos muy fuertes y grandes tormentas de polvo que,
en ocasiones, pueden abarcar el planeta entero durante meses. Este viento es el
responsable de la existencia de dunas de arena en los desiertos marcianos. La
nubes pueden presentarse en tres colores: blancas, amarillas y azules. Las nubes
blancas son de vapor de agua condensada o de dióxido de carbono en latitudes
polares. Las amarillas, de naturaleza pilosa, son el resultado de las tormentas
de polvo y están compuestas por partículas de tamaño en torno a 1 micra. La bóveda celeste marciana es de un
suave color rosa salmón debido a la dispersión de la luz por los granos de
polvo muy finos procedentes del suelo ferruginoso.En invierno, en las latitudes
medias, el vapor de agua se condensa en la atmósfera y forma nubes ligeras de
finísimos cristales de hielo. En las latitudes extremas, la condensación del
anhídrido carbónico forma otras nubes que constan de cristales de nieve
carbónica. La débil atmósfera marciana
produce un efecto invernadero que aumenta la temperatura superficial unos 5
grados; mucho menos que lo observado en Venus y
en la Tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario